Una granja estadounidense consigue transformar excremento de vacas lecheras en electricidad; energía suficiente como para dar luz a 1.000 hogares
AFP, 11 de agosto de 2015.
![]() |
| MIRA OBERMAN | AFP |
Para muchos establecimientos ganaderos, el estiércol puede ser un problema. En la granja lechera estadounidense Homestead Dairy, sin embargo, huele como dinero: un sistema de recuperación de biogás transforma allí el estiércol de las vacas y otros desechos en electricidad. Suficiente electricidad, de hecho, para dar luz a 1.000 hogares, un servicio por el que la compañía local paga generosamente.
Pero ese es solo un beneficio adicional. «Funciona económicamente pero una de las principales razones por las que lo hicimos fue para intentar ayudar a controlar el olor, por los vecinos», indicó Floyd Houin, cuya familia es dueña de esta granja en Plymouth, Indiana (centro) desde 1945.
«La tierra es importante para nosotros también porque cultivamos para alimentar a las vacas. Por eso queremos hacer todo lo que podamos para cuidar la tierra y el agua. Bebemos la misma agua que todos los demás», explicó.
Los establecimientos ganaderos de Estados Unidos en general vierten sus desechos en lagunas abiertas y su hedor no los hace muy populares en la vecindad. Estas lagunas también tienen un impacto ambiental significativo porque emiten metano y dióxido de carbono -que contribuyen al calentamiento global- y pueden contaminar las aguas subterráneas si sufren fugas o se desbordan durante las lluvias intensas.
Instalar un digestor anaeróbico -básicamente un cobertizo gigante que utiliza el calor para acelerar la descomposición- permite capturar tanto el olor como los gases de efecto invernadero.








