Las autoescuelas advierten de que esta medida aumentará la inseguridad y encarecerá la obtención del carnet.
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| Brais Suárez |
A partir de esta semana, los portugueses podrán obtener el carné de conducir sin las prácticas con un profesor de autoescuela, tras la promulgación de dos decretos que permitirán aprender con un tutor que tenga el permiso hace al menos 10 años o, en caso de ser extranjero, que tenga un carné reconocido en Portugal hace un lustro, como mínimo.
Es la principal novedad en el Régimen Jurídico de la Enseñanza de la Conducción y el Reglamento de la Habilitación Legal para Conducir, prometida por el Gobierno en enero y aprobada en abril: «Hace la conducción acompañada por un tutor una opción más simple en la obtención del carné de conducir de la categoría B», reza el texto. No podrán ser tutores los propios instructores de autoescuelas ni los examinadores oficiales y quedan también excluidos quienes hayan cometido faltas de circulación graves o muy graves en los últimos cinco años. Además, se establece que el tutor será «responsable por los daños e infracciones cometidas por el candidato». Con todo, el aprendiz deberá inscribirse en una autoescuela, comunicar al Instituto de Movilidad y de los Transportes (IMT) que opta por esta modalidad y obtener la validación de su tutor. Tras el periodo de prácticas, podrá realizar un test de evaluación en una autoescuela, aunque no es obligatorio. Eso sí, en caso de suspender el examen oficial, los aprendices que no hayan realizado este test previo ni tomado clases con un profesor de autoescuela deberán esperar cuatro meses para repetirlo.
Las críticas
La Asociación Nacional de Escuelas de Conducción de Automóviles reaccionó de inmediato y dijo que esta medida acabará por encarecer la obtención del carné de conducir: «Están intentando engañar a la gente con una medida populista: cuando dice que es una medida amiga de las familias, que hace el carné de conducir más barato, omiten la cuestión del seguro obligatorio del tutor, que acaba aumentando el coste del carné», dijo a Lusa el presidente de la asociación, António Reis. Añadió, además, que esta medida será un riesgo para la «seguridad vial en un país que ya tiene estadísticas (de siniestralidad) que necesitan mejorar». Acusan al Gobierno de «escapar de su función reguladora, creando un modelo que pone en riesgo la seguridad vial y contribuye la desregulación». Previamente, el presidente de Prevención Vial Portuguesa, Alain Areal, también criticó la medida: «No queremos formar a una persona solo técnicamente competente, sino que debe ser un conductor seguro», dijo tras la aprobación del texto, y apuntó a que este «desacredita la profesión» de los instructores. Aludió, asimismo, a medidas de seguridad, como la falta de pedales para el tutor, que le permitan controlar el vehículo.














