LA VOZ, 05/02/2020
Una carretilla y 99 teléfonos móviles de segunda mano. Es todo lo que necesitó el artista berlinés Simon Weckert para burlar a uno de los Goliats de la era digital: Google maps. Ese cajón de plástico lleno de smartphones con la ubicación activada convirtieron su paseo en un atasco inexistente. No había apenas coches. Los pocos vehículos que había, estaban aparcados. Pero su recorrido, a paso lento y tirando del carrito, activó las alertas en la aplicación cartográfica de Google.
Hace un par de días Weckert subió a Youtube el vídeo, de menos de dos minutos, en el que relata con imágenes cómo ha hackeado el sistema de detección de atascos de Google Maps. Y va camino de los dos millones de visualizaciones. Su engaño se ha viralizado. Ha sorprendido a muchos con esta fórmula más ingeniosa que técnicamente compleja. En realidad, solo se aprovecha de que el servicio de Google pinta de rojo las calles en las que detecta que los móviles conectados -que le dan permiso para usar sus datos de geolocalización- se mueven despacio. Y por eso, cuando el artista se paseó por calles secundarias de Berlín tirando del carrito con los móviles conectados a Internet, Google Maps entendió que había un embotellamiento.












