La necesidad de cuidar su salud lleva a Tanis García a cerrar antes de lo previsto una taberna que hizo barrio durante 42 años, camino de la estación de tren de Vilagarcía
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| Tanis, junto a la familia que creció al calor de su taberna, en octubre del 2024, cuando O Tranquilo celebró su 40 aniversario MARTINA MISER |
En el cada vez más complicado negocio de la hostelería florecen locales que funcionan como abrevaderos —aquí te pillo y aquí te mato cuando me asalta la sed o el bandullo ruge de fame negra, y si te he visto no me acuerdo— y establecimientos cuya mera presencia genera barrio y comunidad. Que una taberna roce 42 años en la brecha constituye una proeza por sí misma y la mejor demostración de lo bien que sus gentes han hecho las cosas. Si añadimos a la ecuación una carta sencilla, honesta y sabrosa, que ha encumbrado su bocadillo de calamares como el mejor al que uno pueda hincarle el diente en las Rías Baixas, quedará claro que de lo que estamos hablando es de una verdadera institución. Pero nada dura para siempre, compañeiras y compañeiros, y el bar que Estanislao García fundó junto a su mujer, Ana Campos, en agosto de 1984 tiene los días contados. El domingo, 3 de mayo del 2026, O Tranquilo servirá sus últimas raciones. Anoten la fecha, porque es historia viva de Vilagarcía.
