Fernando Molezún / La Voz, 20 de enero de 2016.
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| MARCOS MÍGUEZ / Los Schneider estacionaron su casa con ruedas en el aparcamiento de la torre de Hércules. |
La idea suena tan apetecible como utópica: recorrer el mundo en busca del paraíso, del lugar perfecto en el que echar raíces. «Tiene que ser rural, con mucho espacio para cuidar animales e, incluso, montar un camping o algo así», explica Jochen Schneider, agente inmobiliario alemán que un buen día, harto de vender casas, decidió deshacerse de la suya para emprender la mayor aventura posible. «Me pasaba todo el día trabajando, me estaba perdiendo ver cómo crecían mis hijos y, precisamente pensando en los pequeños, decidí con mi mujer Verena que eso no era lo que queríamos para ellos. Así que con el dinero de la venta de la casa compramos un autobús, lo acondicionamos y lo convertimos en nuestra vivienda para recorrer el mundo», cuenta desde su casa sobre ruedas, estacionada desde el pasado viernes en el aparcamiento de la Torre.
Esta decisión la tomaron hace casi dos años, tiempo en el que han viajado por buena parte del este de Europa y, ahora, el sur: «Nos apetecía sol, así que tiramos hacia el sur, cruzamos España -la Navidad la pasamos en Madrid- y subimos por Portugal hasta aquí», afirman. En su periplo, los padres se van ocupando de la educación de Julian, Benjamín y Maximilian, sus tres hijos de 11, 8 y 3 años. «Lo que están aprendiendo en este viaje no lo enseñan en ninguna escuela», razonan los progenitores.












