Europa obliga a separar los residuos orgánicos antes de que acabe el próximo año, pero el modelo que se empleará aún se desconoce en la mayoría de los concellos

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El programa Composta incorporó a la recogida de Pontevedra un nuevo contenedor de color marrón ADRIÁN BAÚLDE |
El año que estamos a punto de estrenar debería ser el de la implantación generalizada del conocido como contenedor marrón. Una directiva europea establece que antes de que termine el 2023, todas las localidades deberán contar con una manera de recoger por separado los residuos orgánicos (o bien de reciclarlos en origen, mediante el compostaje casero, por ejemplo).
Como toda novedad, llega envuelta en algunas dudas. La que resulta más importante aclarar de cara al buen funcionamiento de este nuevo recurso es qué se deposita en ese colector. Para empezar, hay que saber que su objetivo es dar una nueva vida a los biorresiduos, es decir, los relacionados con la comida o las plantas. Convertirlos en compost de calidad (un tipo de fertilizante natural) es la mejor manera de valorizarlos. Para eso es muy importante separar bien los residuos orgánicos y no contaminarlos con otros que puedan impedir o degradar esa materia fertilizante.
¿Qué meter entonces en el cubo de la basura orgánica? Todo tipo de restos de alimentos (pieles de frutas y verduras, huesos, espinas de pescado y conchas de marisco, cáscaras de huevo, pan reseso, cortezas de queso...) y las sobras de las comidas ya cocinadas, pero también los posos del café o las bolsitas de infusiones, las servilletas y el papel de cocina usados (pero sin manchar de aceite), o los tapones de corcho natural de las botellas. Pero también podemos tirar aquí los ramos de flores y pequeños restos plantas y césped (eso sí, en los que no se hayan usado pesticidas o insecticidas, y siempre que no sean ramas de buen tamaño procedentes de podas)
Hay otras cosas que pueden generar dudas, pero que nunca deben ir al contenedor marrón. El aceite, aunque se haya utilizado en la cocina, no puede tirarse en él. Tampoco los pañales ni las compresas o los tampones. Chicles, toallitas húmedas, colillas o arena para gatos también quedan excluidos. Y sobre el cubo de la materia orgánica tampoco debe hacerse ese gesto tan común de vaciar el depósito de la aspiradora o el recogedor después de barrer.