Entre Carballo y Coristanco habita una especie única en el mundo
S. G. RIAL / LA VOZ, 26/11/2020
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| Silva Pando |
Una pequeña flor, la Centaurea ultreiae, una especie de margarita, única en la zona y además protegida, puede obligar a cambiar emplazamientos de un parque eólico, y además lo ha hecho. Lleva dando guerra muchos años, y siempre gana. Primero, con el parque eólico de Monte Castelo, y ahora lo hace con el de Bustelo, entre Coristanco y Carballo, y que aún no se ha construido, pero no tardará, porque ya tiene aprobada la declaración de impacto ambiental,
publicada ayer en el Diario Oficial de Galicia. Serán once meses de obras que, si no hay cambio, se llevarán a cabo el año que viene, uno más de tantos parques eólicos (la tercera gran oleada en treinta años) pendientes de construir en la comarca. Más altos (el triple), más potentes (molinos hasta 20 veces más capaces) y con muchas menos unidades que las primeras que llegaron, que fueron también de las primeras de España.
El parque eólico de Bustelo está promovido por
Greenalia, y va asociado a otros dos muy cercanos también en fase preparatoria, además de a una línea de alta tensión hasta Mesón do Vento. Unos proyectos que en su día generaron muchas protestas y alegaciones. Algunas de ellas tenían que ver precisamente con esta flor, alegando que el parque destruiría su hábitat. La declaración ambiental dedica una buena parte de sus 31 densas páginas a esta especie, sobre todo para recordar los cambios a los que ha obligado (informe previo de la Dirección Xeral de Patrimonio Natural) la existencia de la planta: ya no son once molinos, sino diez; otros dos se han colocado en una nueva posición, se ha cambiado la localización del centro colector, el modelo de aerogenerador ya es otro, y numerosos parámetros también han variado: cimentaciones, plataforma de montaje, trazado de viales, de cunetas, de cableado...
De hecho, las pistas son ahora un 13 % menos que al principio, aunque la superficie global de parque ha aumentado, debido a la nueva separación de las torres. También ha habido que buscarle un nuevo emplazamiento a la torre meteorológica. Todo ello, en unos montes del sur de Bergantiños situados a entre 361 y 439 metros de altitud, con lo que será un parque muy visible