ALFONSO TORICES / COLPISA, 31 mar 2022
Nace una norma que cambiará la vida diaria de los españoles. Desde el próximo 1 de enero los vasos, tapas, tapones y recipientes de plástico de las bebidas y comidas para llevar se le cobrarán al cliente aparte, se consuman en el propio local o en casa. Es una de las decenas de medidas de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados que el Congreso aprueba este jueves definitivamente y envía al BOE para su entrada en vigor. Sus objetivos son terminar con el plástico de un solo uso, disparar la reutilización y el reciclaje y reducir al mínimo el uso de vertederos.
La norma, que saldrá adelante con el respaldo de los partidos del Gobierno, de Ciudadanos, PNV y EH Bildu, la abstención del PP y el rechazo de los independentistas catalanes y de Vox, marca como objetivo para 2030 que el uso de nuevas materias primas para producir bienes se reduzcan en un 30 % —evitando expoliar la naturaleza— y que la cantidad de residuos que son reutilizados y reciclados y vuelven a la cadena de producción y consumo alcance al menos un 55% del total en el 2025, un 60 % en el 2030 y un 65 % en el 2035.
Con ambas estrategias se apuesta por una economía circular y sostenible, que reduce el despilfarro de materiales, acaba con el concepto consumista de usar y tirar, y minimiza los millones de toneladas de basura que terminan en los vertederos. Trata de darle la vuelta a la dinámica española actual, un auténtico lunar dentro la UE, que entierra en vertederos el 53 % de sus residuos y que solo reutiliza un 35 % (una mitad reciclaje y la otra abonos). De los 22 millones de toneladas de desperdicios urbanos que genera España al año no reutiliza ni ocho.









