La polémica de los “Note explosivos” ha dado la vuelta al mundo, desde que aparecieron los primeros indicios a finales de agosto con el anuncio de Samsung sobre el retraso de la distribución de su nuevo terminal. A los pocos días, la firma sur-coreana dio marcha atrás en todas las reservas y ventas.
La decisión de Samsung fue reclamar todos los Galaxy Note 7 vendidos que pudieran estar afectados por el grave fallo de las baterías que inició todos los problemas, que supondrán a la compañía unas pérdidas explosivas de mil millones de dólares al verse obligada a sustituir los cerca de 2,5 millones de dispositivos distribuidos desde que llegaron al mercado.
Pero el pasado jueves se notificó otro incidente grave cuando un hombre de la localidad de San Petersburgo (Florida) aseguró que, tras entrar un momento en su vivienda para descargar un mueble, se encontró su vehículo Jeep Grand Cherokee en llamas.












