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MÚSICA variada

sábado, 27 de junio de 2026

Abre una pastelería asiática en un rincón escondido de A Coruña:

El local de Cuatro Caminos ofrece repostería artesanal, sabores exóticos y un original tiramisú que ya engancha a los coruñeses
La repostera Ka-Mon-Pron Buadaeng, en su nueva pastelería asiática de Cuatro Caminos. / Gus de la Paz
Alicia Pardo, 27 JUN 2026 
Puede que sea una de las pastelerías más diferentes de A Coruña, pero también es una de las más escondidas. Y es que casi hace falta ir a propósito para dar con ella. "La gente no sabe que estoy aquí, pero tengo un mostrador para los que pasen por delante. Les gusta probar cosas distintas, sobre todo a los más jóvenes", asegura Ka-Mon-Pron Buadaeng en su nuevo local del barrio de Cuatro Caminos.
Desde que se instaló allí hace unas semanas, la pastelera tailandesa ha llenado de olor a bizcocho y fruta las galerías comerciales de Ramón y Cajal, donde reluce en un intenso rosa el rótulo con su nombre. Debajo, en un pequeño expositor, ofrece a diario una contenida remesa de pasteles y panes de origen asiático, desde dulces coreanos hasta chinos, japoneses y, por supuesto, de Tailandia, el país desde el que llegó hace ya cerca de una década.
Cuenta que arribó en tierras gallegas para estudiar un máster y se acabó quedando enredada entre talleres de repostería. "Hice un curso de pastelería y panadería antes de abrir el local, y trabajé en una fábrica artesana. Al principio me costaba mucho el idioma y, como la gente aquí habla tan alto, también pensaba que estaba enfadada conmigo todo el tiempo", recuerda entre risas la cocinera, que se trajo con ella a España su amor por los postres.
Uno de los pasteles que se despachan en las galerías de Ramón y Cajal. / Gus de la Paz
Muchos de los ingredientes que utiliza para hacerlos los compra directamente en Tailandia, porque "aquí es muy difícil conseguirlos". Por ejemplo, el imprescindible pandan, una planta conocida como 'la vainilla de Asia' que combina con coco, mango y otras frutas tropicales en estas creaciones dulces que se abren paso en A Coruña.
Ka-Mon-Pron, el local de Cuatro Caminos que triunfa con su tiramisú de melón
Si bien el pandan es muy típico de Asia, lo que verdaderamente triunfa en Ka-Mon-Pron son las cheescakes japonesas, célebres por la textura tipo nube de su bizcocho, así como el tiramisú. Sin embargo, en una pastelería tan exótica como la de Ramón y Cajal, el mundialmente conocido sabor a café de este postre resulta casi anodino y no podía estar solo en la vitrina. "Los hago de muchos sabores, no solo de café. De pistacho, de caramelo, de fruta... El de melón a la gente le encanta", explica la repostera con orgullo.
Para elaborar sus pasteles, a veces echa mano de recetas familiares y otras investiga por su cuenta para dar con la sensación exacta que busca en boca. "Voy experimentando. Pruebo el sabor, apunto... Es un trabajo que me gusta desde que estaba en Tailandia. Allí cocinaba como pasatiempo y en los cumpleaños les hacía postres a mis amigas, aunque una diferencia entre los pasteles asiáticos y los de España es que los de allá son un poco menos dulces".
La técnica, indica, también es diferente y da lugar a bizcochos "más esponjosos y suaves", con "una crema y una forma bastante distintas". Porque la estética importa, y mucho. Los postres de su tierra natal son "más bonitos", una de las razones por las que, dice, "la comida de Asia se ha hecho muy popular" en los últimos años.
Ella la ha introducido en A Coruña en su versión más dulce, aunque también hornea cada día pan de semillas y de queso hechos con masa madre para los que busquen un bocado salado. Su filosofía entre los fogones es la misma en todos los productos, con y sin azúcar: variedad y poca cantidad -hay que cruzar los dedos si uno se encapricha de una receta en específico-, aunque también acepta encargos e incluso envía sus elaboraciones a otros puntos de España para curar la morriña.
Pastel de crema y fresas de estilo asiático. / Gus de la Paz
"Le vendo mucho a gente tailandesa que vive aquí y también a restaurantes tailandeses de Madrid y Barcelona. En la tienda preparo poco cada día, porque estoy sola y lo hago todo yo", cuenta la cocinera, que se planta todas las mañanas en su pequeño refugio rosa para despachar hasta las 14.30 horas.
Su otra ventana al mundo son las redes sociales. Allí postea casi todos los días para compartir sus creaciones y tratar de hacerse un hueco en el corazón del público coruñés. "Como lo publico en Instagram y TikTok, la clientela se está animando, sobre todo los jóvenes. La pastelería asiática llama mucho la atención y la gente se acaba acercando porque es diferente".

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