Mateo Casal Carro R. R., 30/07/2017
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M. MORALEJO |
El hombre occidental está en declive. Sus espermatozoides son cada vez menos y más perezosos. Según revela un estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén, publicado esta semana, entre el 1993 y el 2011 la concentración media pasó de 99 millones por mililitro de esperma por muestra a 47 millones. Un descenso de más de la mitad. El trabajo no es más que la constatación de otros precedentes que, de forma inexorable, apuntan en la misma dirección. Por ello, la OMS, «adaptándose a los tiempos», estableció en el 2010 como normal 15 millones de espermatozoides por eyaculado, reduciendo considerablemente la media.
La calidad del semen
Los especialistas coinciden en el diagnóstico y, desde hace algún tiempo, también en la causa. Todo afecta: el estrés, el tabaco... pero, sobre todo, la contaminación química. Así lo concluyó un estudio realizado durante diez años por el Instituto Marqués de Fertilidad y el CSIC. La clave radica en los disruptores endocrinos o estrogénicos, unas sustancias químicas que alteran el sistema hormonal y que actúan como hormonas femeninas.