Alberto López / LA VOZ, 31/08/2017
Un tribunal de apelación de Oregón determinó este miércoles que una pareja debía cortar las cuerdas vocales de sus perrosen un procedimiento que se conoce con el nombre decordectomía. La demanda se produjo por parte de vecinos molestos por los «ladridos incesantes» de las mascotas y el caso se remonta al año 2002, cuando Karen Szewc y John Updegraff comenzaron a criar mastines. Los vecinos de la pareja, Debra y Dale Kerin, se cansaron con absoluta rapidez de los ladridos de los animales. Según estos, «los perros ladraban incansablemente durante largos períodos de tiempo mientras los acusados no estaban en su casa», declaran.












