El bosón de Higgs, base de la física actual, da indicios de su existencia
R. Romar / La Voz 14/12/2011
Es mucho más difícil de encontrar que una aguja en un pajar, pero después de décadas de búsqueda la llamada partícula de Dios ha sido por fin acorralada. Y, lo que es aún más importante, ha mostrado indicios de su existencia. El bosón de Higgs, la pieza que falta para completar el modelo estándar de la física y que da respuesta al origen de la masa de las partículas, ha sido arrinconada por los científicos de los experimentos Atlas y LCM del gran colisionador de hadrones del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN).
Puede ocurrir incluso que no exista, pero de hacerlo su presencia queda acotada a una pequeña región de masas, con lo que el misterio que ha mantenido en alerta a los físicos de partículas de todo el mundo desde que su presencia fuera predicha por el escocés Peter Higgs en 1964 será desvelado como muy tarde a finales del próximo año. De una forma o de otra se confirmará su existencia, lo que validará el modelo actual que describe cómo interactúan todas las partículas conocidas en el universo, o se desechará, con lo que el conocimiento actual del origen de la masa de las partículas deberá ser replanteado. Ya nada, entonces, sería igual.
El bosón de Higgs, de existir, tiene una duración muy breve y se desintegra en muchas formas distintas, por lo que para detectarlo es necesario observar las partículas en las que se descompone. Tanto el experimento Atlas como el CMS analizaron billones de colisiones de partículas y analizado varios canales de desintegración, lo que les ha permitido observar pequeños excesos en la región de baja masa donde la presencia de Higgs no había sido excluida. Ninguno de estos indicios es aún concluyente por sí solo, pero llama la atención el hecho de que se hayan observado en dos experimentos independientes, lo que supone el avance más notable logrado hasta el momento en la búsqueda de la escurridiza partícula divina.