ALBERTO MAHÍA / M. CARNEIRO / LA VOZ, 14 abr 2023
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MIGUEL MIRAMONTES |
El número 32 de la calle Agra do Orzán es un edificio de cinco plantas y muy estrecho. Cuenta con el espacio suficiente para que en él vivan cómodas diez familias y los buzones. Nada más. Lo que supone un problema, pues no hay un hueco en el que poder instalar un ascensor y eso es lo peor que puede pasar en un inmueble donde la mayoría de los residentes pasan de los ochenta años.
Se llevan de cine y acordaron poner en manos de la más joven la complicada tarea de buscar una solución. Esta mujer se comprometió y hace cuatro comenzó el papeleo. «Aunque sea lo último que haga en mi vida, tendremos ascensor», dice. En ese tiempo presentó hasta cuatro proyectos. Los tres primeros se los tumbaron. Ahora están a la espera de que el Ayuntamiento les apruebe uno nuevo después de que Urbanismo les informase de que la única posibilidad de tener elevador sería que este pasara por la habitación matrimonial.